El dolor pélvico crónico es una condición que afecta a millones de personas cada año, tanto a hombres como a mujeres. A diferencia de otros problemas de salud, este dolor suele ser “invisible”: muchas veces no se observa a simple vista y no presenta signos externos, aunque su impacto en la vida diaria es muy real.
Quienes lo padecen pueden experimentar limitaciones físicas, emocionales y sociales que afectan significativamente su bienestar.
Uno de los grandes desafíos de esta patología es que su naturaleza no siempre es evidente. Se trata de un dolor que no solo tiene repercusiones físicas, sino que también influye en el ámbito cognitivo, conductual, sexual y emocional.
Esto puede generar frustración, ansiedad y sensación de incomprensión en quienes lo sufren, ya que los demás pueden no percibir la magnitud de la molestia.
En el Día Mundial del Dolor Pélvico Crónico, desde INDOL queremos contribuir a visibilizar esta condición, ofreciendo información clara sobre sus síntomas y principales causas, así como sobre la manera en que lo abordamos en nuestras clínicas de Madrid y Alcorcón.
¿Qué es el dolor pélvico crónico?
El dolor pélvico crónico se define como aquel dolor que se localiza en la región inferior del abdomen, la pelvis o las estructuras intrapélvicas, y que persiste durante al menos seis meses, ya sea de manera continua o intermitente.
Este dolor puede manifestarse de muchas formas: algunas personas lo describen como agudo, punzante o quemante, mientras que otras lo sienten como presión, incomodidad o dolor durante las relaciones sexuales.
La persistencia y recurrencia de estas molestias puede afectar gravemente la calidad de vida, limitando actividades cotidianas, relaciones personales y la participación social.
¿Cuáles son los principales síntomas del dolor pélvico crónico?
El dolor pélvico crónico puede presentar un conjunto de síntomas variados, que dependen de la posible causa y de la persona que lo sufre.
Entre los más frecuentes se encuentran:
- Dolor localizado en abdomen, región lumbosacra, pelvis y periné.
- Duración prolongada, generalmente más de seis meses, en forma continua o recurrente.
- Sensación de ardor, punzadas, presión o incomodidad, que puede intensificarse durante la actividad sexual o ciertos movimientos.
- Síntomas cíclicos, especialmente en mujeres, asociados al ciclo menstrual o a la dismenorrea.
Además, el dolor pélvico crónico suele estar relacionado con alteraciones en distintos sistemas del cuerpo:
- Tracto urinario inferior: dolor al orinar, necesidad frecuente de orinar.
- Sistema digestivo: diarrea, estreñimiento o colon irritable.
- Ginecológicas o prostáticas: dolor relacionado con ovarios, útero o próstata.
- Función sexual: dolor durante las relaciones sexuales o disfunción eréctil.
- Afectación psicológica y cognitiva: ansiedad, depresión, fatiga, dificultades de concentración y cambios de humor.
Estos síntomas hacen que el dolor pélvico crónico no sea sencillo de diagnosticar y abordar, por lo que es fundamental contar con un equipo multidisciplinar especializado que pueda evaluar cada caso de manera integral y 100% personalizada.
Unidad de Dolor Pélvico Crónico de INDOL
En INDOL, contamos con una unidad especializada en dolor pélvico crónico, formada por profesionales capacitados para evaluar, diagnosticar y tratar esta condición desde un enfoque multidisciplinar. Nuestro objetivo es ofrecer soluciones personalizadas que aborden tanto los aspectos físicos como emocionales del dolor.
Si presentas alguno de los síntomas descritos anteriormente, es importante no ignorarlos ni normalizarlos.
El dolor pélvico crónico es una condición real y tratable, y una evaluación y abordaje temprano puede mejorar significativamente la calidad de vida y reducir complicaciones futuras.
En nuestra unidad, realizamos estudios exhaustivos para determinar la causa del dolor y diseñar un plan de tratamiento integral, que puede incluir terapias físicas, manejo farmacológico, estrategias de rehabilitación y apoyo psicológico.



